La ecología social, también denominada ecoanarquismo, es una escuela filosófica y una corriente política del ecologismo y del anarquismo, fundada por Murray Bookchin, que busca un manejo humanista del medio ambiente, y afirma que existe una relación holística entre los seres naturales, incluidos los seres humanos, que lleva a afirmar a los ecólogos sociales que el orden natural no necesita autoridades ni mando centralizado, sino que es descentralizado y en red. Eso significa que la naturaleza se autorregula y de igual forma pueden organizarse los humanos, que producen los problemas ambientales sólo cuando introducen procesos autoritarios en sus sociedades.
Propone una "sociedad ecológica", el desarrollo sostenible de la biotecnología, la tecnología adecuada y la arquitectura sustentable en lo técnico, y en lo político la gestación de instituciones libres, localistas e interconectadas en redes federativas biorregionales, junto con una economía ecológica.
Relación naturaleza/humano
Uno de los puntos clave de la ecología social es el principio de unidad en la diversidad como principio natural que asegura la estabilidad. En efecto, cuanto mayor es la biodiversidad más estable es un ecosistema. Cuantas menos especies se interrelacionan entre sí, crece la inestabilidad y el ecosistema es más vulnerable. De igual forma sucedería con los seres humanos y sus sociedades, más desestructuradas cuanto mayor es su uniformidad.1
La ecología social localiza los orígenes de la crisis ecológica específicamente en las relaciones de dominación entre las personas. La dominación sobre la naturaleza es vista como un producto de la dominación dentro de la sociedad, aunque esta dominación solo eleva las proporciones de la crisis bajo el orden capitalista-estatista vigente.
Conciencia Ecológica
Existen hoy en día organizaciones luchando en pro de la salva guarda ambiental, luchando por crear más reservas naturales, descontaminar importantes cantidades de agua, conservar ecosistemas y preservar especies en peligro de extinción, pero mientras más nos desarrollamos tecnológicamente más desechos tóxicos creamos dejando lugares cada vez más contaminados, al no tomar las medidas adecuadas para la realización de estos productos y sus desechos estamos destruyendo importantes zonas de reserva, se dan caza a animales que no aportan en nada a nuestro beneficio ya que su carne no es nutritiva ( tal es el caso de la caza de delfín en Japón).
La mejor forma de luchar contra este tipo de conducta es la educación temprana, ya que cuando se crea conciencia sobre nuestro mundo y nuestro entorno somos capaces de tener empatía con la naturaleza, ya que sabemos que pertenecemos a ella.
La enseñanza por la ecología debe venir desde la infancia, un niño debe de crecer con los valores necesarios para saber que se debe de preservar el planeta y conocer lo suficiente para llevarlo a cabo, siempre de la mano del ejemplo de sus padres. Todas nuestras acciones por lo más sencillas que parezcan pueden ser en pro de la ecología, desde un día de compras hasta el diseñar tú casa, ir al súper sin auto, llevar tus propias bolsas reutilizables y adquirir los productos con menos envoltorios o de preferencia a granel, en nuestras casas separar la basura orgánica (que bien podríamos convertirla en abono en casa mediante una composta) de la inorgánica y esta separarla en vidrio, papel y cartón, aluminio, fierro, pet y plásticos. En algunos lugares esta ya es una medida oficial impuesta por el gobierno y además beneficiosa para todos sus habitantes ya que por el cambio de “basura inorgánica” se les da una recompensa económica o adquieren beneficios para escuelas, para otros es un medio de vida ya que cada vez más se ve gente que usa el reciclaje como un medio de vida. Al diseñar nuestras casas ya es más frecuente encontrar casas con celdas solares para calentar el agua con la que nos bañamos y algunas lámparas en los patios, cada vez más hay propuestas ecológicas para modificar los autos a eléctricos, para dar más prioridad a los productos adquiridos en el campo. Al igual cuentan con tuberías y cisternas para aguas pluviales y sistemas de riego para sus jardines reutilizando el agua de la ducha, lavabos, cocinas, etc. Se cree que las personas que siempre han vivido en la cuidad tienen menos conexión con la naturaleza que personas que viven en zonas rurales pero " todo depende del sentido practico que se le de a la concientización ambiental".

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